Los consumidores solemos confundir el significado de lo dietético o “diet” con lo "light", y creemos que éstos alimentos son siempre más saludables y que ayudan a bajar de peso, pero en realidad no siempre es así.

Inclusive, el valor calórico de un alimento “light” puede ser igual o mayor que el de uno “normal”. Por ejemplo, en el mercado existen galletitas reducidas en grasa que cumplen con los requisitos para declararla “light en grasas” respecto de la galletita tradicional, pero cuyo valor calórico es en determinados casos igual o superior, debido a que poseen un mayor porcentaje de hidratos de carbono.

Los alimentos “dietéticos” y los “light” tienen modificada su composición para satisfacer las necesidades de nutrición y alimentación de determinados grupos poblacionales. Pero  la dieta recomendada no es igual para todas las personas: por ejemplo, no todas las personas deben bajar de peso y por lo tanto no necesariamente requieren productos reducidos en su valor calórico. Hay quienes necesitan alimentos libres de gluten, infantiles, fortificados, suplementos dietarios o alimentos modificados en su nivel de glúcidos, lípidos, proteínas, minerales, colesterol, sodio, etc.

Por ese motivo, cuando  veamos que un producto se ofrece como “light”, debemos determinar (analizando su información nutricional), a qué se refiere esa calificación. Dicho de otro modo, tenemos que saber “light en qué”.

Para proteger al consumidor, se exige que en la proximidad del rótulo “light” se especifique el nutriente o el valor energético que fue reducido para justificar la calificación. Además, si corresponde, se debe aclarar el porcentaje de la disminución.

En conclusión, los productos “light” no siempre ayudan en un plan de descenso de peso, e incluso pueden aportar azúcares o grasas en cantidades no despreciables.

Por eso, es importante aprender a realizar una cuidadosa lectura de los rótulos, de modo de poder elegir adecuadamente en base a los requerimientos y gustos personales.

Y, por supuesto, incorporar estos productos en el marco de un plan integral de alimentación, con cambio de hábitos y ejercicio físico incluido, bajo la supervisión de los profesionales adecuados.

(fuente ANMAT)