Cuando vas a comprar un producto duradero (una heladera, un televisor, etc), el vendedor tiene que entregarte un documento que indique:
a) Su descripción;
b) El nombre y domicilio del vendedor;
c) El nombre y domicilio del fabricante, distribuidor o del importador;
d) Las características de la garantía;
e) Los plazos y condiciones de entrega;
f) El precio y las condiciones de pago.
La redacción debe ser hecha en castellano, ser completa, clara y fácilmente legible, sin reenvíos a textos o documentos que no se entreguen previa o simultáneamente. Un ejemplar debe ser entregado al consumidor.
Los productos nuevos tienen una garantía mínima de 6 meses, y de 3 meses cuando es usado. Normalmente, incluyen una garantía mayor (1 año o más). En esos casos exigí que te den alguna constancia de ese plazo. Y aun cuando no te la entreguen, será suficiente la publicidad que se haya hecho al respecto.
Además, los fabricantes, importadores y vendedores deben asegurarte un servicio técnico adecuado y el suministro de partes y repuestos.
Cuando un producto falle, si la reparación hecha por el service oficial no es satisfactoria, tenés la opción de: a) que te entreguen otro igual, b) que te devuelvan el dinero (al valor actual de plaza), c) que te hagan un descuento proporcional del precio.
Y no te dejés engañar con que el problema está en el mal uso. Ellos tienen que probar que es así. De lo contrario, se supone que se trata de una falla de fabricación.